Trescientas sesenta y cinco sesiones
“Tenemos una fortaleza: es que nosotros
somos mucho más que una selección, somos un equipo.”
Luis de la Fuente (n. 1961)
Es común el dicho de “Querer es poder”, pero los abajo firmantes estamos en claro desacuerdo con el mismo. Pongamos como ejemplo el objetivo de conseguir ser campeones del mundo. El pasado verano en España disfrutamos por segunda vez en la historia de ganar el mundial de fútbol, a pesar de que algunos detalles apuntaban que el campeón “debía ser otro”, como quedó de manifiesto con los colores de los fuegos artificiales al final del partido. Pero centrémonos en lo importante: aunque querer algo pueda ser una condición sine qua non para vencer, en realidad no es suficiente. Si creyéramos literalmente que basta desear algo para conseguirlo ante nuestros fracasos pensaríamos que “no lo hemos querido suficientemente”, aumentaríamos nuestro deseo de forma desorbitada y acabaríamos totalmente frustrados. Debe haber otras claves.
Luis de la Fuente, seleccionador nacional de fútbol, ha publicado un libro autobiográfico titulado “La vida se entrena cada día” en el que se recoge su camino ─no exento de graves dificultades─ para llegar a donde está en la actualidad. A la espera de leerlo podemos conformarnos con la entrevista que ofreció hace unas semanas en televisión y donde dejó frases para reflexionar y triunfar no sólo en el deporte, sino también en la aventura de la vida.
Durante la conversación le preguntaron acerca de la suerte y, matizó que ésta puede ser entendida como la fortuna de nacer en una familia que te da amor, de vivir en un país como España que ofrece oportunidades, no tener un accidente imposible de prever… Pero respecto al trabajo fue tajante:
“Suerte es la palabra que utilizan los mediocres para desprestigiar a los que tienen éxito.”
Entonces si no es la suerte, ¿cuál es la clave para alcanzar el objetivo? Pues una de ellas es propia de los adultos y los niños no manejan correctamente: la constancia. Por eso nos aconseja el seleccionador:
“Hay que mantener la tensión del esfuerzo hasta que se pite el final.”
También advierte que se debe evitar depender de la opinión ajena: lo que se consigue con una sana autonomía o, en sus palabras: “jugando nuestro partido”; esto implica un grado suficiente de responsabilidad y discernimiento personales para ignorar cantos de sirenas o críticas malintencionadas. Por eso:
“No leo prensa, no sé lo que dicen de mí, soy libre e independiente para tomar todo tipo de decisión sin influencia externa.”
Fue preguntado sobre cómo trabajar con personas famosas, con mucho dinero, idolatradas por la gente, pero aún inmaduras… Éste es el tema implícito de la autoridad: que sabemos se consigue porque te la dan los demás, mientras que el autoritarismo eres tú quien lo impones. Esto es esencial en el trabajo con jóvenes atletas, en plenitud de sus facultades físicas. Debe ganarse el derecho de llevar el timón y transmitir la importancia de una sana disciplina que empieza por el ejemplo personal. Para corroborarlo mostró su estado de forma física y que, a los sesenta y cinco años, supera en fuerza a cualquiera de sus jóvenes pupilos. Después aclaró cuál es su secreto revelando el siguiente dato:
“Hay que poner en valor la constancia, yo entreno trescientas sesenta y cinco sesiones al año.”
Vemos que no basta un mero deseo vacuo, sino que, además de lo referido, se necesita trabajar con y para los demás, olvidando el egoísmo y la soberbia. Como decía al inicio “somos un equipo con valores y principios pues los hombres de palabra deben cumplirla”; y si no, que le pregunten a Cucurella por su tatuaje.
Resumamos las claves para lograr el objetivo: se necesitan instrumentos tales como constancia, libertad, autonomía, responsabilidad y discernimiento personales, autoridad, disciplina, valores, honor… Son herramientas al alcance de cualquiera, pero que tristemente a veces se quedan sin estrenar.
Y ya al final recordemos lo fundamental que citábamos al inicio, de nuevo en las palabras de nuestro flamante entrenador campeón del mundo:
“Hay muy buenas selecciones, pero nosotros somos mejor equipo”.
Dr. Manuel Álvarez Romero, Médico Internista
Dr. José Ignacio del Pino Montesinos, Médico Psiquiatra