Decíamos ayer…
«En cuanto se ha aceptado un engaño como verdad, se produce una especie de ceguera que impide ver las pruebas en contrario. […] el contenido de las comunicaciones tiene una significación secundaria, siempre que el destinatario esté dispuesto a creerlo porque encaja bien en su visión del mundo y parece, por tanto, confirmar la exactitud […]

